jueves, 29 de abril de 2010

El Espino, el latente corazón de San Salvador


Pasar a diario en la avenida Jerusalén es el itinerario de muchos, más no nos percatamos de los árboles que se encuentran a nuestro paso. Árboles que se encuentran a la expectativa, preparados a lo que dicte el hombre. Esos árboles son de los pocos sobrevivientes de la finca El Espino. Forman parte de las 50 manzanas que se encuentran protegidas según el artículo 145 del decreto 432 del año 1993.

Por más de dos décadas esta zona ha sido asechada por muchas personas, que buscan el provecho de ella, pero sin que esta ayuda logre beneficiar a la zona, a su conservación y estudio. Sus tierras altas a 1,012 metros sobre el nivel del mar se convierten en la tentación de muchos. Entre los planes para ella ha sido expuesto uno el cual comprendía en convertirla en un parque con zonas de picnic, ciclismos etcétera, planes que se quedaron solo como proyectos sin realizar. Muchos han tratado de urbanizarla algo que acabaría con la diversidad de vegetación que esta zona posee. Los integrantes de la reforma Agraria buscan parcelarla, lo que para los ambientalista significaría el fin de esta zona.

La finca El Espino se encuentra rodeada de centros comerciales, calles, edificios, casas. Sólo El Club Campestre posee 55 manzanas las cuales pertenecen a la finca, y se encuentran en amenaza. Este 13 y 15 de abril la unidad ambiental de Antiguo Cuscatlán, se encargo de inspeccionar esta zona, con el fin de investigar debido a que este club ha talado sin permiso 507 árboles y tres manzanas de cafetales en El Espino, con el fin de expandir su campo de golf. En el 2002 este club adquirió parte de la finca El Espino, pero aun así el decreto legislativo 432, le prohíbe este tipo de acciones. Este hecho podría acarrearles multas de 105 mil 708 dólares y 528 mil dólares. Multas que quedan escasas y débiles por el costo de acabar con nuestro pedacito de flora, aunque lo importante es ver como reparar este daño con la siembra del doble de lo talado, reconstruir el daño que le provocaron a la madre tierra.

Actos como estos son los que hace que la madre naturaleza responda con la furia de lluvias acidas, inundaciones, climas irregulares y catástrofes. Debido al mal trato que recibe por parte de nosotros los humanos. La finca El Espino es el área más grande de vegetación de San Salvador, en ella habitan más de 106 especies de animales, aves, mamíferos y reptiles. Entre las aves están: las urracas, zanates, chiltotas, talapos, pericos, cenzontles, loros, tucanes y muchos más; posee 16 clases de mamíferos los cuales son: conejos, zorros, gatos de monte, ardillas.

A la vez la finca cuenta con abundante vegetación que es el pulmón del gran San Salvador. Su altura, más su abundante vegetación, la hace un lugar único, el cual ayuda a la purificación de nuestro aire y al mismo tiempo nos brinda 16.25 millones de metros cúbicos de agua anuales, su índice de absorción de agua lluvia asciende al 40%. Pero algo muy característico de este lugar es la zona llamada Infernillo, las cuales son unas fumarolas de las que sale azufre, lo que demuestra lo viva que se encuentra esta zona, para muchos representa la respiración de la tierra, y la lucha por lo que debemos conservar y cuidar la finca El Espino.